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Por qué nos obsesionamos con alguien (y cómo puede dañarnos)
noviembre 18, 2025Amar puede ser una de las experiencias más enriquecedoras de la vida, pero también puede convertirse en un terreno minado si el vínculo no está construido desde la salud emocional y el respeto mutuo.
En su libro Amores Altamente Peligrosos, Walter Riso plantea una verdad contundente: no todas las propuestas afectivas son convenientes para nuestro bienestar.
Amor, deseo, ternura… son palabras que evocan luz. Pero cuando el patrón relacional se tiñe de sufrimiento, control o dependencia, el vínculo deja de favorecer el crecimiento y empieza a consumir la identidad. Riso se adentra en esta dinámica para ayudarnos a identificar la sombra del amor, los modos en que nos atraen y cómo podemos elegir distinto.
¿Qué hace que un amor sea “altamente peligroso”?
Según Riso, un amor peligroso es aquel que, lejos de contribuir a nuestra plenitud, tiene el potencial de causar daño emocional, físico o psicológico. Se trata de relaciones en las que la persona no solo sufre, sino que también colabora —consciente o inconscientemente— en sostener un ciclo de dolor.
Algunos de los rasgos comunes que identifica son:
- La idealización del otro y de la propia relación, que posterga la lucidez sobre lo que ocurre de verdad.
- La urgencia, el desequilibrio entre dar y recibir, la sensación de que “amar significa padecer”.
- La repetición de patrones: elegir parejas que reproducen dinámicas conocidas de infancia, dependencia o falta de respeto.
- La dificultad para poner límites o salir del vínculo, aun reconociendo el daño.
Riso señala que no es solo cuestión de la otra persona —es también cuestión de nosotros: de la forma en que amamos, de nuestras heridas y de la carencia de un criterio afectivo saludable.
Los estilos afectivos que duelen
El autor identifica una variedad de “estilos” relacionales que, bajo su nombre atractivo, esconden peligros. Entre ellos están: el estilo histriónico-teatral, el paranoico-vigilante, el pasivo-agresivo, el narcisista, el obsesivo-compulsivo, el antisocial-violento, el esquizoide y el límite/inestable.
Por ejemplo:
- El estilo narcisista/egocéntrico se caracteriza por la exigencia de admiración, la falta de empatía y el predominio del “yo” por sobre el “nosotros”.
- El estilo obsesivo/compulsivo traduce una rigidez emocional, un perfeccionismo relacional y una incapacidad de soltar.
- El estilo paranoico/vigilante se manifiesta con desconfianza constante, celos, revisión excesiva y dificultad para confiar.
Lo que estos estilos tienen en común es que requieren de la otra persona para sostenerse: sin atención, sin admiración, sin respuesta frecuente, su estructura se derrumba.
Y muchas veces, la persona que experimenta el vínculo peligroso actúa como co-participante: acepta patrones de sufrimiento porque cree que ese es el precio del amor.
¿Por qué caemos en ellos?
Riso plantea que la elección de un estilo relacional disfuncional no es azarosa. Está influenciada por factores como:
- Heridas de la infancia: abandono, rechazo, humillación, promesas incumplidas.
- Carencias afectivas que se intentan paliar con relaciones urgentes, intensas o desproporcionadas.
- Falta de criterio afectivo: no se educó el “cómo amar”, sino solo el “amar a toda costa”.
- Sobre-idealización del amor: creer que el sufrimiento es inevitable, que “amor = sacrificio”, o que si duele es porque es verdadero.
En terapia, uno de los trabajos centrales es revisar estas creencias tempranas y reconocer que amarlos a ellos no significa olvidarnos de nosotros mismos.
¿Y qué se puede hacer para construir un amor saludable?
Desde el enfoque que Riso propone, y que podemos aplicar en el acompañamiento terapéutico, estos serían pasos clave:
- Definir tu propio criterio afectivo: ¿qué valores quiero en una relación? ¿qué trato no estoy dispuesto/a a tolerar?
- Reconocer los estilos de relación que me han herido y entender cómo esos patrones se repiten.
- Fomentar la autonomía emocional: amar sin depender, disfrutar sin necesidad.
- Practicar la reciprocidad y el respeto: el dar y el recibir equilibrados, la libertad del otro respetada.
- Aprender a soltar cuando el vínculo no aporta crecimiento, cuando mantiene al otro como protagonista y te deja en segundo lugar.
Riso enfatiza que amar sano no es solo cuestión de sentimientos románticos. Es una combinación de deseo, amistad, cuidado mutuo y crecimiento compartido.
Conclusión: amar no debe doler para siempre
En última instancia, el mensaje central es claro: el amor no está hecho para destruirnos, sino para acompañarnos en nuestra expansión como seres humanos. Cuando la relación exige que renuncies a ti, a tu tranquilidad o a tu dignidad, es probable que estés frente a un amor peligroso.
«Reconocerlo no es signo de debilidad, es de sabiduría. Y soltar también puede ser un acto de amor: hacia ti misma/o».
Si te reconoces en alguno de los estilos que hablamos, o si tus vínculos parecen repetirse con sufrimiento en lugar de crecimiento, quizá sea momento de revisar.
En terapia puedes encontrar un espacio seguro para hacerlo, construir un nuevo criterio de amor y elegir relaciones que te nutran, en lugar de exportar dolor.
Estamos a tu disposición para iniciar este camino de sanación.
Equilibrio Mental Health, equilibrando emociones.
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