
Estrategias emocionales para transitar diciembre
diciembre 9, 2025Las fiestas decembrinas suelen estar cargadas de imágenes de unión, mesas largas, risas conocidas y tradiciones que se repiten año tras año. Por eso, vivirlas como migrante puede ser especialmente duro.
No porque falte gratitud por la vida que se está construyendo, sino porque en estas fechas la ausencia se vuelve más visible, más ruidosa, más difícil de ignorar.
La distancia con la familia, los rituales que ya no están, los sabores que no se consiguen igual y los abrazos que solo existen a través de una pantalla pueden despertar una mezcla intensa de nostalgia, tristeza, culpa e incluso enojo. Y todo eso es válido.
El duelo silencioso del migrante en las fiestas
Migrar implica muchos duelos, pero hay algunos que reaparecen con fuerza en fechas simbólicas. La Navidad y el fin de año suelen activar el duelo por la familia, por el hogar, por la versión de uno mismo que existía antes de partir.
A veces aparece la sensación de estar “perdiéndose” algo importante. O la impotencia de no poder estar cuando un ser querido envejece, enferma o simplemente necesita compañía. También puede surgir la culpa: por no estar, por haber elegido irse, por intentar disfrutar cuando otros están lejos.
Reconocer este dolor no te hace débil ni desagradecido. Te hace humano. El problema no es sentirlo, sino obligarte a ignorarlo o minimizarlo con frases como “debería estar bien” o “hay gente que la pasa peor”.
Permitirte sentir sin quedarte atrapado
Aceptar que estas fechas pueden doler es un primer acto de autocuidado. Permitirte extrañar, llorar o sentir nostalgia no significa quedarte anclado en el sufrimiento, sino darle un lugar a lo que es real.
Muchas personas migrantes intentan “anestesiar” el dolor manteniéndose ocupadas, evitando hablar del tema o forzándose a celebrar. Otras, por el contrario, se aíslan por completo.
«Ninguna de estas respuestas es incorrecta, pero sí es importante preguntarte:
¿qué necesito yo este año para atravesar estas fiestas de una forma más amable conmigo?».
Crear nuevas tradiciones no borra las antiguas
Una de las oportunidades que trae la migración —aunque cueste verlo al principio— es la posibilidad de crear nuevas formas de celebrar, sin que eso implique traicionar las tradiciones de origen.
Adaptar no es reemplazar. Es sumar.
Tal vez este año la Navidad no sea con tu familia de siempre, pero puede ser con amigos que también están lejos de casa, con personas que comparten una historia similar o incluso contigo mismo, de una manera más consciente.
A veces, una cena sencilla, una videollamada significativa o un ritual propio puede tener más sentido que intentar replicar algo que hoy no es posible.
Crear nuevas tradiciones también es una forma de decir: “mi historia continúa aquí, aunque sea distinta”.
Compartir el camino con otros migrantes
Muchas personas migrantes encuentran alivio al compartir estas fechas con otros que entienden lo que significa estar lejos. No hace falta explicar demasiado: el otro ya sabe. Ese reconocimiento mutuo puede convertirse en contención, en risa compartida, en compañía real.
«Buscar comunidad, aunque sea pequeña, puede marcar una gran diferencia. No para llenar el vacío, sino para no atravesarlo en soledad».
Honrar lo que duele y lo que se está construyendo
Pasar las fiestas lejos de casa puede ser una experiencia profundamente ambivalente: duele lo que no está, pero también habla de todo lo que has sido capaz de construir. Ambas cosas pueden coexistir.
Puedes extrañar y, al mismo tiempo, sentir orgullo por tu camino. Puedes sentir tristeza y también esperanza. Puedes no estar donde soñabas, pero seguir avanzando.
Si estas fechas se sienten especialmente difíciles, recuerda que no tienes que atravesarlas solo. Hablar de lo que duele, ponerle palabras a la nostalgia y encontrar nuevas formas de sostenerte emocionalmente también es parte del proceso migratorio.
Las fiestas cambian, tú cambias, y está bien. Lo importante es no perderte a ti en el intento de adaptarte.
Si eres migrante y estas fechas despiertan emociones intensas, en Equilibrio Mental Health te acompañamos a transitar este momento con cuidado, comprensión y sin juicios. Porque migrar no solo es cambiar de país: es también aprender a sostener el corazón lejos de casa.
Equilibrio Mental Health, equilibrando emociones.
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